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oct
12

Manifiesto de relanzamiento del Centro de Investigación en Comportamiento Humano

centro de investigación en comportamiento humano

1980 – 2010

MANIFIESTO DE RELANZAMIENTO CICH 2010

BORRADOR DE TRABAJO PARA EL GRUPO DE RELANZAMIENTO CICH

EVOLUCION ACTIVA DE LA CONCIENCIA EN LA NOOSFERA PARA RESGUARDAR EL SISTEMA VIDA Y SU SENTIDO EN EL COSMOS

PARTICIPANTES

Roberto Campitelli – Lucila Lladó – Emirene Campitelli – Isa Paula

Ramón Beltrán Costa – Carlos Solari – Aníbal Chiariglione – Julio Bellone

Rafael Gonzalez Maspoch – Horacio Rousseau – Pedro Tolón – Beariz Neer

PARTICIPANTES PROPUESTOS

Enrique Roselló  – Daniel Quaranta

SINOPSIS

“no dar lo dado como normal”

El relanzamiento del Centro de Investigación en Comportamiento Humano se produce luego de 30 años de intervención en procesos de cambio en culturas orientadas hacia la calidad cero defecto, al concebir que sus experiencias, campos teóricos, metodológicos y herramentales seguirán sirviendo a la mejora continua de las organizaciones tanto en sus procesos, reducción de costos y participación motivadas y plena del personal involucrado,  pero una nueva instancia nos alerta a intervenir en el próximo nivel evolutivo de la conciencia de  nuestra especie, condicionado por las respuestas activas y recíprocas que exige la configuración compleja de la noosfera, sin lo cuál la tendencia a la impredictibilidad y al caos es inexorable, facilitando la desambiguación y erradicación de las causas de la patología actual, manifestada por la permanencia de la muerte del ser humano por los humanos – la guerra – la desigualdad que generan las acumulaciones de medios y poder de las elites y su consecuencia el hambre de los pueblos y la contención de la irresponsable depredación del planeta y sus groseras e injustas consecuencias que afectarán a las generaciones futuras.

ESTE BORRADOR ES SOLO UNA BASE PARA SER REELABORADA POR EL GRUPO Y SU VERSION FINAL SERA SERÁ LANZADA EL MARTES 21 DE SETIEMBRE EN UNA REUNIÓN COMPARTIDA POR TODOS

ALGUNAS CONSIDERACIONES PRELIMINARES

PARA INGRESAR EN EL MUNDO DE REFLEXIÓN DE UNA ALTERNATIVA EVOLUTIVA DE NUESTRA ESPECIE EN LA NOOSFERA DEBEMOS ACORDAR ALGUNOS PRINCIPIOS COMUNES DE ACEPTACIÓN CONCEPTUAL Y OPERATIVA

  • NO DAR LO DADO COMO NORMAL
  • EL FUTURO NO SOLO ES LO QUE VIENE SINO TAMBIÉN LO QUE NOSOTROS HAGAMOS QUE VENGA
  • LA EVOLUCIÓN ESTRUCTURAL GENÉTICA DENTRO DEL POSITIVISMO ESTÁ MARCADA POR LA MODIFICACIÓN DE ALELOS
  • LA EVOLUCION FUNCIONAL DE LA TRASMISION DE LA VIDA ESTÁ MODIFICADA POR FACTORES DE DIFERENCIA CUALITATIVA DEL COMPORTAMIENTO QUE CONSTRUYE LA CULTURA
  • CONSIDRAMOS VALIDA LA CATEGORIZACIÓN DE LA ARQUELOGÍA NEURONAL DE PAUL MAC LEAN DEL CEREBRO TRIUNO
  • RECONOCEMOS EN NUESTRA ESPECIE UNA DETENCIÓN DE LA EVOLUCIÓN POR LA FIJACIÓN DE UN CENTRAMIENTO EGOCÉNTRICO EN  LAS FUNCIONES DEL PROTOENCÉFALO EN EL “COMPLEJO R”, REPTIL, PERCEPTIBLE EN LA AGRESION, CUYA MANIFESTACIÓN ES LA GUERRA, LA ACUMULACIÓN DE PODER Y BIENES. EN LA  PERMANENCIA DEL HAMBRE EN LOS PUEBLOS Y LA INCONCIENCIA DEPREDADORA EN EL TRATAMIENTO DEL ENTORNO Y SU MANTENIMINETO Y CUIDADO PARA EL FUTURO
  • CADA ESTADIO EVOLUTIVO DEL YO Y EL NOSOTROS EN LA CULTURA HUMANA SÓLO LLEGA CUANDO LOS PUEBLOS ESTÁN LISTOS
  • EL PROXIMO PASO EVOLUTIVO FRENTE A LA COMPLIDAD ES  RECONOCIBLE POR LA PROGRESIÓN DE LAS CONDICIONES PARA LA CREACIÓN DE UNA NOOSFERA COMPARTIDA PARA EL CRECIMIENTO DEL LA ESPECIE
  • EL NUEVO NIVEL EVOLUTIVO ES UNA CONDICIÓN NECESARIA PARA RESPONDER AL PASO DE LO SIMPLE Y LINEAL DE LAS INTERACCIONES DINÁMICAS DE LOS PUEBOS A LO COMPLEJO Y SISTÉMICO TRASCENDENTE PARA LA PERMANENCIA DEL SSITEMA VIDA.
  • SEGÚN COMO RESPONDAMOS A LOS SIGUIENTES INTERROGANTES EXISTE LA POSIBILIDAD O NO DE INTEGRARSE AL RELANZAMIENTO DEL CICH:
    1. Las causas de la guerra son inherentes a la evolución de nuestra especie y no poseen características erradicables
    2. El hambre es el producto lógico de la bio diversidad humana y no es superable
    3. La acumulación de poder y bienes económicos corresponde a la naturaleza humana y no son modificables
    4. Para desarrollar los beneficios económicos no hay otra alternativa que depredar el planeta aún a riesgo de la extinción de nuestra especie

EL PROYECTO CICH

DE LA BIO TRASCENDENCIA INTERGRADA – BTI

EVOLUCION DE LOS COMPORTAMIENTOS DE INTERACCION DINAMICA

EN NUESTRA ESPECIE

MAS ALLÁ DE LOS CONCEPTOS DE LA BIOLOGÍA POSITIVISTA HACIA LA BIOLOGIA INTEGRADA TRASCENDENTE

Nuestro Centro de Investigación ha desarrollado y aplicado en los últimos 30 años, la Cosmovisión de la Bio Trascendencia Integrada – BTI – con el encuadre de las Ciencias del Comportamiento y centrada en el reconocimiento del sistema cognitivo, para la propuesta de nuevos paradigmas en la cultura de la especie humana para resolver el acelerado cambio del entorno tendiente a incrementar en forma acelerada su complejidad y disminuir sus tolerancias en la planetización humana, con concurrencia convergente de culturas e historia de pueblos no siempre compatibles y a veces confrontadas, mientras predominan los comportamientos ego y etnocéntricos, imposibilitados de tender a los acuerdos necesarios para la sobrevivencia de la humanidad.

BTI es una teoría de la práctica y no una práctica de la teoría.

Las bases conceptuales provienen de las hipótesis aceptadas del arqueólogo de la evolución del cerebro Paul MacLean (Director del National Institute of Mental Health de EEUU) sobre el cerebro triuno, Complejo R, Sistema Límbico y Neocortex y sus pre frontales y la propuesta profética del jesuita y antropólogo Pierre Teilhard de Chardin referida al próximo nivel evolutivo del cerebro compartido en la especie en la NOOSFERA donde se relacionan en forma interactiva y dinámica de la conciencia del YO de la Existencia con el NOSOTROS del Sistema Vida en forma complementaria sin pérdida de la autonomía y creatividad del YO.

Somos un grupo Transcultural y Transdisciplinario que hereda los principios de la Biotrascendencia, el CIDanálsis, el Arte del Encuentro y la Calidad Total de los Comportamientos de Interacción Dinámica desarrollados por el Centro de Investigación en Comportamiento Humano desde 1980.

Aplicado en el ámbito de las organizaciones productivas de bienes y servicios, mantiene los conceptos de una conciencia activa y crítica hacia el logro de la reciprocidad, asume el compromiso y el rol de reconocer una nueva instancia en la evolución del sistema vida, al surgir como principio activo de nuestra especie la Noosfera que permite aplicar la potencialidad de la evolución neuroencefálica en la construcción de un nuevo nivel cualitativo de la cultura humana, para un devenir donde se erradiquen por acuerdos mutuos y libres, definitivamente las causas de la guerra, el hambre, la devastación del planeta y la desigualdad entre los seres humanos.

La guerra, el hambre, la devastación del  planeta y la desigualdad entre los seres humanos, son los efectos de los costos, que genera la causa de incapacidad de las elites de movilizar el potencial de acuerdo y tolerancia del existentes en el potencial del cerebro para resolver la creciente complejidad y sus limitadas tolerancias que debemos solucionar entre todos los seres humanos y no solamente por la decisión e intereses de unos pocos.

El precio de esta enorme dispersión de los comportamientos necesarios para una natural evolución del sistema vida protagonizado por nuestra especie es por cierto la sangre y la muerte de los pueblos.

No se trata de dar un premio Novel de la Paz ya que esto significa implícitamente reconocer la existencia lícita de la guerra y aceptar que pueden existir guerras justas, se trata de erradicar las causas de la guerra cuyo record de muertos es más una estadística que un sentimiento de horror con más de sus 60 millones de personas muertas por sus hermanos de especie en la Segunda Guerra Mundial que fue el conflicto armado más grande y sangriento de la historia mundial, en el que se enfrentaron las Potencias Aliadas y las Potencias del Eje, entre 1939 y 1945. Fuerzas armadas de más de setenta países participaron en combates aéreos, navales y terrestres.

Por efecto de la guerra murió alrededor del 2% de la población mundial, en su mayor parte civiles.

Comenzó el 1 de septiembre de 1939 para acabar oficialmente el 2 de septiembre de 1945. Recién ayer. Nadie en realidad está fuera de esa historia y de esa culpa.

A contrario sensu, podemos afirmar que aquellos que piensen, sientan, se expresen, escriban o hagan cosas que “dan lo dado como normal” sobre que la guerra, el hambre la desigualdad o la devastación del planeta son inherentes al ser humano y sus causas no son erradicables, probablemente no encuentren en nuestro CICH en la noosfera, su mejor lugar para proponer.

Las causas evolutivas podemos localizarlas en la permanencia prioritaria y acrítica de las funciones del paleoencéfalo o cerebro reptil según el cerebro triuno de MacLean, que sustenta entre otras características las bases de los comportamientos egocéntricos que se traducen en sistemas verticales, agresivos, individualistas, territorialistas y jerarquizantes, donde en forma instintiva se graba, se aloja y se desarrolla la patología de nuestra especie, aquello que determina la mayoría de miedos y fobias que conforman la mente reactiva, la cual lleva al ser humano a comportarse como un animal salvaje que se desarrolló hace unos 500 millones de años atrás.

Estos comportamientos de la cultura de nuestra especie se encuentra presente primordialmente en los reptiles. Los reptiles son las especies animales con el menor desarrollo del cerebro. El suyo, está diseñado para manejar la supervivencia desde un sistema binario: huir o pelear de acuerdo a procesos de experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo., con muy poco o coyunturales procesos emocionales, es pura impulsividad. Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva. Se encarga de autorregular el organismo. En consecuencia, este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.

Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio. Es el impulso por la supervivencia: comer, beber,

temperatura corporal , sexo, territorialidad, necesidad de cobijo, de protección.

Es un cerebro funcional, territorial y responsable de cometer las mayores atrocidades.

Nos sitúa en el puro presente, sin pasado y sin futuro y por tanto es incapaz de aprender o anticipar.

En el cerebro reptiliano Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad. Es el responsable de la conducta egocéntrica.

Este es el espejo del comportamiento de nuestra especie.

Sin embargo su cerebro está preparado para la reciprocidad, la resolución de la complejidad y la anticipación en función de beneficios para nuevas generaciones.

El problema que se nos presenta es que esta fijación por egocentrismo basado en la inseguridad no nos permite avanzar a los niveles adaptativos que por evolución generó el cerebro el Sistema Límbico y el Neo Cortex con sus pre frontales el uno afectivo, solidario y el otro racional, recíproco y con capacidad preventiva en sus planes de largo plazo.

Concluye nuestro CICH que este comportamiento arquelógicamente relacionado con el momento primitivo de las funciones reptiles es el que constituye patológicamente la cultura humana.

Pero el ser humano posee un acervo potencial a través de la conciencia y la voluntad de proyecto que nos permite salir de este dilema que nos conduce a la desaparición y llevarlo a un problema compartido que intente las respuestas de la permanencia y trascendencia

La aceptación actual de la síntesis evolutiva moderna, también llamada nueva síntesis, síntesis evolutiva, teoría sintética, síntesis neodarwinista o neodarwinismo, en general significa la integración de la teoría de la evolución de las especies por selección natural de Charles Darwin, la teoría genética de Gregor Mendel como base de la herencia biológica, la mutación genética aleatoria como fuente de variación y la genética de poblaciones matemática y representa la unificación transdisciplinaria de varias ramas de la biología, la genética, la citología, la sistemática, la botánica y la paleontología.

La evolución biológica, mediante la selección natural, apunta hacia el logro de mayores niveles de adaptación de los seres vivientes.

En el caso del ser humano, en una determinada época evolutiva, aparece el cerebro, como un órgano con funciones que lo hacen apto para el proceso de información. A partir de ahí comienza el proceso de adaptación cultural al orden natural.

Puede decirse que el principio de complejidad creciente en el que se desarrolla, es el que reúne tanto a la evolución biológica como a la evolución cultural. También ha sido denominado como Ley de complejidad-conciencia. Esta tendencia implica la existencia de un sentido de la evolución, de una finalidad objetiva e implícita del universo. También puede establecerse el sentido de la historia de la humanidad como una serie de intentos por lograr mayores niveles de adaptación al orden natural.

Julian Huxley describe la situación del hombre “como si hubiese sido designado, de repente, director general de la más grande de todas las organizaciones como una empresa, la empresa de la evolución”.

Así como el medio presiona a la vida hacia una mayor adaptación, el propio orden natural presiona a la humanidad, a través del sufrimiento, a una mayor adaptación cultural al mismo orden natural.

Estas concepciones no incluyen la EVOLUCION DE LA CONCIENCIA  O NOOSFERA que es el pasaje evolutivo de la cultura de la especie del YO al NOSOTROS sin la pérdida del YO que basada en los principios de Teilhard de Chardin hace suya el CICH.

Según la Real Academia Española, la noósfera es el conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven.

El concepto, que literalmente quiere decir “esfera de la CONCIENCIA” o capa conciente de la Tierra, fue acuñado conjuntamente por Jules le Roi, filósofo francés y estudiante de Henri Bergson, el paleontólogo jesuita Pierre Teilhard de Chardin y el geoquímico ruso Vladimir Vernadsky. Todo ello a mediados del S XX.

El paleontólogo jesuita Teilhard de Chardin (1881-1955) considera que es un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la conciencia, noogénesis, un lugar donde ocurren todos los fenómenos – patológicos y normales – del pensamiento, la inteligencia y se manifiesta y comprueba en el comportamiento humano total de nuestra especie.

En la definición primaria de la noósfera hay una percepción dual, A- que la vida en la Tierra es una unidad que constituye un sistema entero conocido como la biosfera; B – y que la conciencia de la vida –la capa pensante de la Tierra– constituye una unidad que es discontinua pero coextensiva con todo el sistema de vida en la Tierra, incluyendo sus sistemas inorgánicos.

Una tercera premisa que surge de las dos primeras es que la noósfera define la próxima etapa de la evolución terrestre, que abarcará y transformará la biosfera hasta una evolución de la  conciencia universal que cuide y preserve la vida en el planeta sin exclusiones de pueblos o culturas.

Ante guerras y masacres como la que está sucediendo ahora mismo en Medio Oriente, creemos que es necesario un formidable esfuerzo de un masa crítica conciente y voluntaria para que los seres humanos entendamos el valor supremo del sistema vida. Ojalá podamos testimoniar este esfuerzo ante nuestros futuros bisnietos y en ello se compromete esta intervención del relanzamiento del CICH en la NOOSFERA.

Si todo este condicionamiento hacia la agresión egocéntrica era de alto riesgo en los sistemas lineales y simples de nuestra historia se torna intolerable por patológico e inadaptado para la resolución de la complejidad del Siglo XXI que inexorablemente tiende a incrementarse.

El CICH enuncia que esto depende del grado de conciencia y voluntad de los seres humanaos para erradicar sus causas a través de criterios de la capacidad de acuerdo, lo que dudamos es que aún estemos a tiempo para desarrollar una evolución de nuestra conciencia voluntaria para asegurar la calidad de los acuerdos que la vida se merece.

El entorno presenta características de un acelerado movimiento hacia la complejidad en la concurrencia de culturas con disminución de tolerancias que nos coloca en un espacio de riesgo total de la existencia humana.  que no permite mantener un estado de “dar lo dado como normal” y exige un cambio del comportamiento humano, especialmente de sus elites, sin privilegios ni exclusiones.

Por ello relanzamos nuestro CICH con la advertencia y métodos necesarios para resolver este dilema patológico de agresión y muerte en la NOOSFERA que estamos construyendo, con nuevos comportamientos de acuerdos para una nueva cultura para lo que estamos capacitados.

Otro problema a resolver es la posibilidad de complementar en forma inédita la necesidad de la “existencia personal” entre nacimiento y muerte de cada persona con el proyecto de “evolución permanente del ser” de la especie antes de llegar a cruciales  situaciones de caos.

Es casi increíble que nos hayamos acomodados pasivamente aceptando “lo dado como normal” a ideas filosóficas que ponen énfasis en las explicaciones racionales de los fenómenos naturales y humanos, basados en principios filosóficos y espirituales de validez universal, expuestos en enseñanzas sapienciales que propiciaron el cultivo de la sabiduría, la belleza y la justicia como expresiones de la inteligencia, conciencia y dignidad del ser humano, un ser espiritual capaz de trascender mas allá de esta vida y las limitaciones naturales de los sentidos, razón y capacidad cognoscitiva, aunque no encontremos rastros de la manifestación de estos comportamientos como expresión de nuestra especie.

Generatriz de las doctrinas enmarcadas en el fenómeno de la transformación y la trascendencia humana, donde se expone la forma sabia y correcta de convivir en sociedad producto de una deliberación reflexiva de lo que significa el bien común, la dignidad del hombre y la existencia antes y después de esta vida, manifestado a través de la educación en los valores humanos inscritos en la ley, la moral y la religión con sus virtudes humanas de dignidad, honor, justicia, lealtad, respeto y valor pero no desde el punto de vista individual sino en el ámbito de la interacción dinámica de la especie percibido como tal por todos los involucrados en la misma.

Podemos entender a quién opine que lograr esto es utópico, ideal o irrealizable y respetamos esa opinión pero no la compartimos. .

Nada de esto testifica el análisis de los comportamientos de nuestra especie como lo expusimos en nuestro libro “DE BABEL A LA ASAMBLEA”. Son sólo fantasías existentes sin cimientos de comprobación en los comportamientos interactivos y dinámicos de los seres humanos en el planeta pero mucho si en el mensaje patológico que dejamos a nuestras próximas generaciones.

Considerando el mensaje de nuestros ancestros, la complejidad del mundo de las creencias nos anticipan el cuidado con el ingreso a la complejidad, en el que se entremezclan bio disponibilidad, la filosofía, la ciencia, el arte, los mitos, la poesía, religión y culto, y se hace aconsejable que se disponga de un panorama global que ayude a entender la relación que en ocasiones guardan tales elementos.

La propuesta CICH es instalar en la NOOSFERA la propuesta de resolución del problema de las causas que impiden, aún en una banda muy ancha, los principios que enaltezcan la dignidad del sentido de la vida en el cosmos, interpretada por los seres humanos, erradicando aquellos factores egocéntricos y etnocéntricos considerados fuera de la tolerancia normal en los comportamientos humanos como la guerra, el hambre, la discriminación, la acumulación inarmónica del poder, la depredación del planeta.

No hay nada que lo impida, salvo nuestro estado patológico actual del que podemos salir asumiendo la conciencia y voluntad de los acuerdos posibles en la especie humana, hasta encontrar la sabiduría y la bondad como norte que orienta su vida y sus actos, para encontrar la salida a los laberintos mentales que mantienen perpleja a la humanidad en el oscurantismo primitivo de los comportamientos reptiles.

El sentido de cada existencia en el sistema vida es agregar valor a la trascendencia, concepto muy rico y que atesora en ella muchos significados que hay que saber desambiguar debidamente para saber de qué se trata, cuando se hace referencia a un proyecto para la trascendencia humana.

La trascendencia humana se enmarca en el fenómeno de la evolución por transformación humana, e implica el cambio de los parámetros o ideas existenciales y relaciónales. Es decir el cambio de comportamientos que conforma nuestra manera de ser, de percibir la realidad y de reaccionar ante las percepciones de nuestros sentidos y nuestra visión de futuro, con el propósito de realizar el cambio de una cultura de especie egocéntrica a una socialmente y solidariamente responsable con expresas prevenciones de salud para las generaciones que nos post cedan.

Esta esto a nuestro alcance a través de nuestra conciencia y voluntad y respondemos que SI lo podemos lograr siempre que modifiquemos nuestro comportamiento de “dar lo dado como normal”.

Debemos rechazar especialmente los conceptos post modernos que afectan la autenticidad de lo humano y evitar aplaudir acercamientos éticos a las teorías utilitaristas socioeconómicas y políticas que a la postre condenan a la vista de todos a los pobres a formas de vida infrahumanas, a los pueblos a la guerra, a la destrucción del sistema vida en el planeta y a extinción de la posibilidad de derechos iguales para todos los seres, erradicando para siempre la posibilidad de acumulaciones económicas y de poder agraviantes para la estabilidad de la especie humana.

Problema que aborda magistralmente Martín Heidegger: “El ser y el tiempo”, haciendo una clara distinción entre el ser y los entes, el ser humano y ser cosa. Las cosas son, el ser humano existe. Existir significa lanzarse fuera de una situación degradante, esclavizante o indigna. Este arrojo libertario, convierte al animal en persona, a la persona en ser humano, y al humano en supra humano; por ello, opina, que “el hombre es una posibilidad arrojada al mundo”.

La posibilidad de llegar a ser humano, comienza al lanzarse fuera de la situación contraría a la dignidad humana; lo cual sucede cuando el hombre saliéndose de si mismo, se solidariza con los que sufren; por lo tanto, ser uno con los demás, es el modo especifico del humano.

Por lo contrario el que se encierra en si mismo, ve a las personas que lo rodean como cosas que pueden ser utilizadas o desechadas a su arbitrio, y como a toda acción corresponde una reacción en sentido contrario y de igual magnitud, se convierte en victima de su propio egoísmo, o proceder impropio.

La vivencia de la trascendencia deviene de la relación del “En SI para SI” con el mundo, donde encuentra la necesidad de “Ser para otro” en forma recíproca.

Al ser tratados como cosas, sentimos que no somos nada.

Si se quiere comprender que es la nada, no hay que partir del Ser, pues la nada no se concibe desde el Ser que es activa reciprocidad extendida, la nada es un  estadio de desaliento, es la inexistencia o inconciencia del ser para si.

El ser en uno mismo y en el otro extendido caracteriza la trascendencia, de allí la ineludible responsabilidad del ser humano conciente de adoptar sus propias decisiones, reconocer que la libertad es una libertad compartida y con la aplicación de su voluntad generar la autentica existencia como una relación dialogal.

Nuestros sentidos estimulados por algún agente externo, captan sólo lo aparente, más no su realidad, por ello sólo tenemos representaciones de lo que denominamos realidad porque los agentes causantes de los estímulos, no se presentan directamente ante nuestra mente, sino a través de la sensación e impresión de los sentidos decodificada por las funciones de nuestro cerebro.

La realidad es impenetrable. Aclaramos esto porque los humanos tenemos una necesidad apremiante de explicación una omnipotencia cognitiva; y por ello, sentimos el impulso natural de encontrar identidades y diferencias entre lo que percibimos de una u otra situación a la que llamaos realidad, buscando infructuosamente poder reducir la diversidad y apropiarnos del mundo interno y externo comprendiendo y dándole significado a la relación existente entre unos y otros y estas configuraciones subjetivas se transforman en verdades individuales y estas verdades individuales configuran la base del egocentrismo, porque es lo único que nos da seguridad a la que podemos referirnos como poseído.

Es necesario un cambio de comportamiento hacia la reciprocidad frente a la complejidad de participar transpersonalmente en la Noosfera para que se genere la evolución necesaria que no se logra desde lo individualmente poseído.

Esto inicia el camino de la trasformación humana; del individuo a la persona recíproca que los acepta y abraza voluntariamente, sin ser forzado por mandatos, miedos. preceptos, órdenes o amenazas de castigo externas.

De no lograrlo el resultado es un tipo de soledad devastador, una alienación completa y total que permea todo el ser.

La Conciencia sin fronteras permite concluir que el camino de la auto-liberación de la especie se encuentra en los valores trascendentales que humanizan a los seres humanos, altruismo, empatía, entereza, solidaridad; ya que la trascendencia lograda por la reciprocidades es la cualidad más alta con que se reviste el sentido digno de nuestra especie. Pero además es lo único que nos permitirá intervenir en la complejidad participando de una noosfera recíproca donde la conciencia del bien común de la especie sea el valor asumido.

El sentido del relanzamiento del CICH en su intervención en la noosfera, parte de la convicción de “no dar lo dado como normal” y estar convencido que la patología de los comportamientos de nuestra especie pueden ser superados en una voluntaria evolución de la conciencia hacia la actividad recíproca para resguardar la vida y que el proyecto o procura de nuestra herencia a las futuras generaciones supere las causas de la  perversidad manifestadas por los comportamientos de los seres humanos y especialmente de sus elites en el planeta.

TRES NIVELES DE INTERVENCION

DEL CENTRO DE INVESTIGACION EN COMPORTAMIENTO HUMANO

PARA LOGRAR LA CALIDAD DE LA ACTIVIDAD RECIPROCA

QUE PERMITA A NUESTRA ESPECIE LOS ACUERDOS NECESARIOS

PARA UN INGRESO AL PROXIMO NIVEL EVOLUTIVO DEL SISTEMA VIDA

A TRAVES DE LA NOOSFERA

O CEREBRO PARTICIPADO DE LA HUMANIDAD

AMBITO NOOSFERA

Intervendremos a través de la plataforma de Julio Bellone de Córdoba organizando foros, encuentros y creación compartida para activar la posibilidad de desarrollar una comunicación basada en la actividad recíproca que facilite el encuentro entre los seres humanos para lograr el próximo nivel evolutivo de nuestra especie en forma conciente y voluntaria que facilite el crecimiento compartido del bien común sin exclusiones.

Desarrollaremos a través de los métodos e-learning Talleres de Nuevos Paradigmas Cognitivos para resolver la Complejidad de la concurrencia de Culturas Planetizadas.

AMBITO DE SISTEMAS DE COMPORTAMIENTOS DE GESTION HACIA LA CALIDAD TOTAL CERO DEFECTO

Tanto a través de las estructuras de la Noosfera como en forma presencial seguiremos desarrollando nuestra propuesta de cambio de cultura en las organizaciones de Comportamientos de Gestión  hacia Calidad Total Cero Defecto CTCID dentro de sistemas Complejos

AMBITO FAMILIA

Programa 7 Montañas

DIRECTORES RESPONSABLES

Roberto Campitelli – Lucila Lladó

Coordinadores CIDAnálisis programa 7 Montañas

Emirene Campitelli – Ramón Beltrán Costa – Beartriz Neer – Aníbal Chiariglione

Para facilitar la comunicación recíproca entre padres e hijos adolescentes de 12 a 20 años en 7 reuniones con la metodología CTCID focalizada en el tratamiento de puntos críticos de la cultura contemporánea como:

vínculo padres-hijos -  estudio – economía – droga – sexo – uso del tiempo – proyecto de vida y proyecto profesional